
Para saber si un café es bueno, debes prestar atención a las características de los granos y del café ya preparado, como el aroma, el sabor, la acidez, el cuerpo y el regusto.
Antes de la preparación
- Granos uniformes: El café de alta calidad tiene granos de un tamaño homogéneo y sin imperfecciones.
- Aroma fresco: Un buen café tiene un olor intenso y complejo, que puede recordar a frutas, frutos secos, chocolate o flores. Un aroma plano o a quemado indica una calidad inferior.
- Fecha de tueste: Busca la fecha en la que se tostó el café, en lugar de la fecha de vencimiento. El café sabe mejor unas pocas semanas después de ser tostado.
- Color brillante: Un café de especialidad no es oscuro ni negro, sino que presenta tonos más claros y dorados. Un tueste excesivamente oscuro puede quemar el grano y esconder sus matices.
- Empaque: Las bolsas con válvula de desgasificación permiten que salga el dióxido de carbono después del tueste sin que entre oxígeno, lo que ayuda a mantener la frescura.
Al probar el café
- Sabor equilibrado: Un buen café tiene una armonía de sabores dulces, ácidos y amargos. Ninguno debe dominar de forma abrumadora.
- Acidez agradable: La acidez en un café de calidad es suave, brillante y refrescante, no agresiva ni desagradable.
- Cuerpo: Se refiere a la sensación en la boca. Un buen café tiene un cuerpo denso, sedoso y agradable.
- Regusto: Un buen café deja un sabor persistente y agradable en la boca después de beberlo. Si el regusto es amargo o desagradable, la calidad es baja.
Señales de mala calidad
- Sabor plano o quemado: No debe haber notas a caucho, humo, tierra, rancio o a cenicero.
- Amargor excesivo: Si un café es muy amargo, a menudo se debe a un sobretueste que enmascara los sabores reales.
- Flotación del café molido: Si el café molido flota en la taza, puede ser señal de un tueste alto que lo hace menos denso.
- Color oscuro y aceitoso: Un color muy oscuro y brillante, a menudo debido a un tueste excesivo, puede indicar que el café está quemado
